ROSA CASTRO LA ÚLTIMA EN FABRICAR EL VERDADERO "CARAMELO DE PAPELÓN"

  



Rosa Castro Foto pertenece al archivo de Editorial Miranda, retocada en el laboratorio de Ramón Alfredo Corniel..


Por Oscar Carrasquel

 

Humilde, agradable su trato desde que era una jovencita, mujer de temple, dando la pelea toda su vida, cariñosa, llena de afectos de todos los que tuvimos la dicha de conocerla, hasta que la muerte despiadada le llegó a la puerta. La historia del “caramelo de papelón” es larga, viene de tiempos atrás, de cuando gobernaba el General J. V. Gómez.

ROSA CASTRO “Rosota”, fue definida como renombrada cocinera y experta repostera. Ella recibió este sobrenombre, tal vez por su corpulencia y su tamaño de un metro con ochenta centímetros.

Quien escribe tuvo la dicha de conocerla y tratarla, le hice preguntas en su casa para el periódico “El Vigía”. De aquellas mujeres valientes de antes, día tras día buscando un emprendimiento para ganarse la  vida, para   subsistir buscando huir de la pobreza.

ROSA CASTRO. La escuela que aprovechó  fue el ejemplo y aprendizaje  de su madre de adopción, la villacurana doña Froila Salvatierra, que le dio lecciones de vida.  Salvatierra fue la precursora de la fabricación del bastante  popular “caramelo de papelón”, y dueña de sus inicios, lo cual lo heredó de sus ancestros, vecina de la mítica  calle Páez de Villa de Cura.. En este hogar hacía la muchacha todos los deberes de una casa, mientras aprendía a fabricar el “caramelo de papelón”.

Para proyectarse más,   Rosa Castro decidió independizarse, cambiar de ambiente, alquiló una casona alta de gruesas paredes ubicada al final de la calle Bolívar a la salida de Villa de Cura, al lado de la Casa del Santo Sepulcro. 

Recordar aquella Villa de Cura en los tiempos  cuando un real, medio, un cuartillo y un centavo tenían gran valor adquisitivo, y se podía adquirí una golosina que por mucho tiempo  fue dominio de nuestro paladar. Y para un muchacho o un adulto,  pobre o de familia aristocrática, era de mucha alegría ser dueño de cargar en el bolsillo  un puñado de estos caramelos.

Había la opción de la ñapa en caramelos, según la cantidad de mandados. y el muchacho que escribe salía de casa en casa, a ver quién necesitaba que le hiciera  mandados. Me acuerdo  que le madrugaba a una postura de gallina y el pulpero me entregaba a cambio un puñado de  "caramelo de papelón" para el recreo 

Seguro que el secreto  para su elaboración se quedó allá en casa de la  Salvatierra, solo conocido por Rosa Castro, la muchacha de  mayor confianza, la cual no la parió Froila, pero como si fuera su hija, porque la crió y levantó desde meses de nacida.

Más por curiosidad que por deseos de aprender, junto con José Seijas le pudimos seguir los pasos a la preparación. La tradición identifica a este caramelo como una pequeña conserva cuya materia prima es el papelón criollo, lo cocinaba en una olla con aleación de metal cobrizo, para que el caramelo adquiera un ligero sabor a ahumado.

Se junta  el papelón derretido con una mezcla de varias especies aromáticas, además de una porción de canela y clavo de especie. Parece un misterio, pero para matizarlo ella le agregaba un chorrito de ron añejo “Gran Reserva”.

El fogón era de leña, para que la mezcla no se pegara,  removía  con una cuchara o una espátula de madera.. El olfato era mejor que una prueba de laboratorio para saber el momento que estaba lista la cocción, el aroma del caramelo inundaba los ambientes de la casa y llegaba hasta  la calle Real.

Cuando la mezcla medio endurecía, era extendía en un mesón, en minutos los cortaba en forma de cuadritos, y los forraba en pequeños trozos de papel blanco de pulpería.  

Lo mejor de todo es que salía un caramelo melcochoso, de color  oscuro, muy divertidos,  porque cuando se llevaba a la boca disfrutaba su sabor masticándolos por varios minutos hasta que se derretía dentro de la ranura de la dentadura.... Chiclosos,  daban ganas de chuparse hasta la yema de los dedos. Algunas veces salía un caramelo duro, idéntico de sabroso..La casa de Rosa era muy visitada por gente que llegaba en carros de todas partes,. se disputaban el turno para comprar de primero.

El “caramelo de papelón” ya no existe, existe en el recuerdo de las mujeres y hombres que pasan de los sesenta .  No es que yo quiera hacer un halago encarecido, seguro se seguirá produciendo y trayendo caramelos pero nunca iguales a esos.

Por su trayectoria recibió condecoración de un funcionario eficiente y comunicativo como el señor Alberto Roye, primera autoridad del Municipio Zamora.

Una mujer valiente. La fatalidad le sobrevino el año 2003, un momento muy duro. Todo parece indicar que,  para despojara de un viejo televisor, sin negarse, uno de esos “hombres nuevos” , que  tanto pregonan,  tronchó  la vida de esta hacendosa dama ya septuagenaria.

Hoy en día todo ha cambiado.. Se va lo bueno, nuestros pasos saben que el tiempo se  ha  llevado todo,  hasta se llevó la exquisitez de esta sabrosa golosina que marcó una era  do oro  cuando éramos niños y adolescentes. 

Descanse en paz  Rosa Castro. Su nombre entró a formar parte de la historia local.

Oscar Carrasquel. La Villa de San Luis, Tricentenaria

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