EL SASTRE GIOVANNI DONNARUMMA FUNDADOR DE LA SASTRERÍA “EL DESEO” .
Gracias a la generosidad de la profesora Lina Donnaruma, a quien conocí recientemente, por haberme
dotado gentilmente de la foto y la
síntesis que recoge parte de la vida de su padre, el inefable sastre de origen italiano Giovanni Donnarumma,
que como se sabe ya dejó existir.
De aquella legión de emigrantes que
llegaron en los años cincuenta de Europa a la Villa de San Luis de Cura. A
secas Villa de Cura o La Villa. Aquel hombre de buen trato,, fuerte, que aprendió rápido a
pronunciar el idioma castellano; era la excelencia, un artista, cogiendo
medida, cortando a la perfección y cosiendo, sentado todo el día frente a una máquina de coser y confeccionar
un traje completo para caballeros, instaló su taller de confección de ropa en
la Avenida Bolívar, entre calles doctor Morales y doctor Rangel, enfrente del
“edifico La Rosa”, cerca de la plaza Miranda. Quién no conocía en la villa y
sus alrededores la ubicación de sastrería “EL DESEO” de Giovanni Donnarumma.
De lo anterior puede dar cuenta quien escribe, no solamente
porque le conocí de cerca, también era un sastre que entregó a muchos
villacuranos un flux de las mejores telas de casimir importado, pagadero en
cómodas cuotas para estrenar en Navidad
y Año Nuevo.
Nació en Italia en la
región de Grottaminarda de la provincia de Avellino el 17 de noviembre de 1928. Del matrimonio pactado
entre Lorenzo Donnarumma y Clementina Basso.
Arribó el año 1953 al Puerto de la Guaira aquel joven conocedor del trabajo de sastrería, contaba 25 años de edad. Estaba en ejercicio de la presidencia de la Republica de Venezuela el General Marcos Pérez Jiménez. Contrajo nupcias con Luisa Canache de Donnarumma, procrearon dos hijos, Lorenzo Donnarumma Canache, comerciante y Lina Donnarumma Canache, docente y profesora de la cátedra de piano en la prestigiosa Escuela de Música “Ángel Briceño”.
Al llegar a tierra venezolana se detuvo a mirar el horizonte, el trópico, la tierra de Simón Bolívar. Queda fascinado de este país y el trato de su gente, no se queda en la capital de la Republica, se dirige hacia los Valles de Aragua y se establece en Villa de Cura, donde comienza su nueva vida y a levantar su familia en esta pequeña ciudad. Quizá ya había oído hablar de la potencialidad de la comarca en lo referente al ramo del comercio y el tema de la producción agrícola y pecuaria.
Lo ingenioso de este maestro es que viniendo de Italia, de tan lejos, se perfeccionó en la hechura del traje de salir del llanero, confeccionando el típico Liquiliqui De toda partes de Venezuela, especialmente de los estados llaneros le hacían encargo de este modelo de traje, para hacer que la gente le endilgara el cariñoso epíteto de “El Maestro del Liquiliqui”.
Tengo documentos a mano donde consta que le confeccionaba liquiliqui a recocidos artistas de radio y tv, tales como Cristóbal Jiménez, Reinaldo Armas, Salvador Rodriguez, Margarito Aristigueta, Reina Lucero; coleadores y ganaderos, gente de otras ciudades que visitaban la comunidad.
Don Giovanni Donnarumma en lo personal era un hombre de fe, que
profesaba la religión católica, cada domingo se veía en la celebración de la misa
de 10 am; de ahí pasaba a la Gruta porque era devoto de la Virgen María de
Lourdes. No perdía ocasión para presenciar la peregrinación en febrero y la
procesión del Santo Sepulcro el viernes
santo.
Don Giovanni Donnarumma fue un ciudadano de buen carácter, inspiraba confianza, un hombre cabal, familiar, querendón hasta lo infinito de sus hijos y esposa. En La Villa contó con diversos amigos de todas las nacionalidades. De alta estima en la sociedad villacurana y apreciado por la Colonia italiana residenciada en Villa de Cura.
Su hija Lina Donnarumma, envuelta en la tristeza guarda de su padre los más bellos recuerdos, subraya que, su padre amó tanto a esta tierra que pocos días antes de morir, sus hijos lo vieron realizando su último trabajo de sastrería, fue confeccionando con la grandeza de su arte un vistoso traje de liliquiliqui blanco. Yo Intuyo que fue como un regalo a la tierra que lo cobijó.
Vivió su vida de manera modesta, fue fuerte hasta lo último. El
lugar para su muerte Villa de Cura, dejó
de existir el 16 de febrero del 2020. Su
recorrido por la vida terrenal fue de 91 años. Con su desaparición física se
rompe un eslabón muy importante en el ramo de la sastrería en Venezuela. Don
Giovanni Donnarumma quiso mucho a Villa
de Cura hasta el último día de su vida, se expresaba muy bien de su gente, sin
duda fue uno de los personajes de la vieja comarca
… Que en paz descanse.
Oscar Carrasquel. La Villa de San Luís, Tricentenaria.
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