DON FÉLIX NIEVES, RELOJERO, LE DABA CUERDA A LOS RELOJES DE LA PARROQUIA

 



Don Félix Nieves. Foto tomada de álbum familiar, corregida por Ramón Alfredo Corniel


                                             
Por Oscar Carrasquel

 

Se tiene noticia por el Cronista Oficial de la ciudad profesor Oldman Botello y rubricado en un artículo por nuestro apreciado amigo Inocencio "Chencho" Adames; los referidos relojes fueron extraídos de la Catedral de Caracas a finales del siglo XIX, en la época del  gobierno del General Joaquín Crespo, y traídos a nuestro comunidad.

En los años cincuenta del pasado siglo el señor Félix Nieves fue considerado como el “médico” del reloj de la parroquia. San Luís Rey, conocedor de su mecanismo. Y de todo lo que podía envolver su funcionamiento. En esta oportunidad les traigo la historia de un personaje de este pueblo  de nombre Félix Nieves (foto), un ser de la "vieja guardia", nacido cuando despuntaba el siglo el 6 de enero de 1902, El señor Félix Nieves fue electricista y relojero de oficio, reconocido como la persona que se ocupaba del mantenimiento y le daba cuerda a los dos relojes de la iglesia de nuestro pueblo.

Un hombre humilde, autodidacta y sabio, que todo lo que sabía lo había aprendido por su propia cuenta. Si viviera sería interesante preguntarle de donde sacaba sus ideas.

Durante aproximadamente quince años fue este villacurano encargado  del mantenimiento, reparación y de darle cuerda dos veces a la semana al reloj de las dos torres de la iglesia de Villa de Cura, para que le sirviera de guía a las campanas, y diera a saber  a los habitantes de cada rincón,  las curvas que da el tiempo,  

El cura párroco se veía feliz,  se alegraba cuando llegaba don Félix a revisar al mecanismo de estos antiguos instrumentos de precisión. Y los dos movían los ojos de contento.  

Allí en lo que es la torre y campanario se estacionaba  con una caja de madera llena de herramientas;  lo primero  que hacía era fijar la mirada lo mismo que un pensador científico, revisaba la corona,  los resortes y engranajes giratorios, la posición de las agujas que tenían que moverse, lubricar y limpiar el polvo de la caja, para así lograr el cabal funcionamiento de estos instrumentos, que según tenemos entendido fue inventado por los chinos en la época medieval o edad media.

Lo curioso de este reloj es que daba la hora con la campana, y a  escasos segundos la repetía. Y la media hora la daba con un solo campanazo. Se decía que era el único más antiguo  con esta característica tan especial.

La Renta Municipal era quien erogaba una pequeña remuneración, además de colaboraciones.Don Félix Nieves es el padre de  Félix Manuel Nieves, talabartero; Livia Nieves,  fallecida, y  José Vicente “Papa” Nieves, trabajador de una línea de autobuses, viven en el barrio “La Represa"

                                    Atrio y campanario de la Iglesia San Luis Rey. Villa de Cura  

Familiares y amigos muy cercanos me han dado información según la cual don Félix Nieves era el hombre que se mudaba para realizar la labor de reparación y mantenimiento del reloj en  las iglesias de las ciudades de Maracay, La Victoria y Turmero. Le pedían orientación.

Desde hace años ambos relojes, no pudieron contar con  otra persona que pudiera  realizar su reparación y mantenimiento, se paralizaron los relojes y los campanas se quedaron mudas, ya llevan años de silencio.  Copiamos las palabras de muchos de la pasada y la nueva generación. Seguiremos soñando con la esperanza que  sus campanadas señalen  al habitante, las horas de agobio y desconsuelo y de despertar. Las campanas anunciaban la muerte de algún vecino y los incendios.

No quiero dejar de recordar que  don Félix Nieves fue conocido también, como el hombre que pagaba promesa haciendo sonar la "matraca" en la procesión del viernes Santo en Villa de Cura, y cumplía labores de electricista en la procesión del Santo Sepulcro.

Hubo un día que a don Félix Nieves se le acabó el tiempo, no pudo seguir trabajando, batallando con la carga de enfermedades  murió en la Villa el 20 de mayo de 1991,

Que Dios lo tenga en la gloria.

Oscar Carrasquel. La Villa de San Luía, Tricentenaria  

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